El Sistema Nervioso (III): Células del Sistema Nervioso


Este señor es Santiago Ramón y Cajal (ya sabéis que no son tres), el primer gran neurocientífico español que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan el crecimiento y los procesos conectivos de las células nerviosas; premio que compartió con Camilo Golgi a pesar de que este último nunca aceptó que la neurona fuese un ente discreto.

A pesar de utilizar un microscopio óptico, Ramón y Cajal aseguró que cada neurona posee un campo receptivo (dendritas), un segmento conductor (axón), que es una entidad discreta y que se comunica con las demás neuronas a través de sinapsis. Incluso dedujo las leyes que gobiernan dicha sinapsis:

  1. La comunicación se establece del axón a las dendritas o el soma (cuerpo) neuronal. Lo que se conoce como Principio de Polarización Dinámica.
  2. No hay continuidad citoplasmática entre neuronas.
  3. La comunicación se establece de forma altamente organizada, de forma que cada neurona se comunica con células concretas en puntos de contacto sináptico. Es lo que se denomina Principio de Especificidad de las Conexiones.

Todo lo que vamos a tratar hoy no habría sido posible sin las investigaciones de este gran científico. Y es que, hace un par de días, curioseando por la blogosfera me topé con un blog de maguferío, finalmente la cosa se lió tanto que acabaron llamándome ignorante por afirmar que no existe ninguna estructura cerebral que posibilite la telepatía. Tras esto, mi primer pensamiento fue, tengo que escribir más sobre el Sistema Nervioso, por lo que hoy vamos a conocer las células que componen el Sistema Nervioso propiamente dicho, dejando de lado las meninges o los capilares entre otros. Empezamos.

Esto es una neurona, la célula básica encargada de recibir, procesar, y comunica la información procedente del medio interno y externo. El soma neuronal, o cuerpo de la neurona, es el centro metabólico de la misma y donde se encuentra el núcleo. Las neuronas llevan a cabo los mismos procesos que el resto de células, pero además, expresan gran parte de la información genética del núcleo para poder sintetizar las enzimas y proteínas específicas necesarias para la comunicación neuronal: los neurotransmisores.

La membrana de las neuronas pueden generar fenómenos eléctricos. Estos fenómenos eléctricos se producen por cambios de polaridad en el interior de la célula debido a la presencia de neurotransmisores que alteran la concentración iónica del interior neuronal.

Las neuronas poseen tantos ribosomas para sintetizar las proteínas que necesita que el retículo endoplasmático rugoso es visible al microscopio óptico,  en lo que se denomina Sustancia de Nissl.

En el citoesqueleto de la neurona se encuentran, además de los microtúbulos y los microfilamentos, en las neuronas encontramos neurofilamentos, unidos entre si o entrelazados con los microtúbulos. Sin embargo, esta uniones son fácilmente modificables, como ocurre en la enfermedad de Alzheimer.

Las dendritas son prolongaciones del soma neuronal y constituyen el principal área receptora. En el flujo de la información, son la zona de llegada. La mayoría de las neuronas tienen varios troncos dendríticos que se ramifican, también puede ocurrir que la sinapsis tenga lugar sobre pequeñas protuberancias de las dendritas denominadas espinas dendríticas. Tanto la disposición como la amplitud del árbol dendrítico así como el número de espinas dendríticas pueden ser modificados por factores ambientales, esta capacidad es lo que se conoce como plasticidad neuronal.

El axón es una prolongación del soma neuronal más delgado y largo que las dendritas, a través del cual se propaga la información a otras neuronas. En el axón podemos distinguir tres zonas, próximo al soma el cono axónico, el axón propiamente dicho desde donde pueden comenzar las ramificaciones, y el botón terminal o terminal presináptico que es la zona de conexión con las demás neuronas.

Los botones terminales contienen vesículas sinápticas que trasportan los neurotransmisores desde el soma para ser liberados mediante exocitosis en la hendidura sináptica, es decir el espacio entre botón terminal y la dendrita o espina dendrítica, cuando se den las condiciones necesarias.

El axón puede ser muy largo (imaginad desde vuestra cadera hasta vuestro pie izquierdo) y posee orgánulos para sintetizar las proteínas necesaria para manterse vivo y cumplir su función. Por esto, existe un flujo axónico anterógado que transporta orgánulos celulares y proteínas hasta los botones terminales y otro de regreso denominado flujo axónico retrógrado. Además, de cada tipo existen otros dos, un flujo axónico lento (14mm/día) y un flujo axónico rápido (400mm/día), el primero transporta materiales estructurales como partes del citoesqueleto, mientras que el segundo transporta orgánulos y proteínas.

De las neuronas solo nos quedaría resaltar que existen distintos tipos para cumplir distintas funciones, aquí os dejo un dibujo muy explicativo:

Las células que vamos a ver ahora se denominan células gliales, y su función es asegurar el estado óptimo de las neuronas.

Los astrocitos son las células gliales más abundantes del SNC. Algunos de sus pies entran en contacto con los vasos sanguíneos mientras que otros envuelven las membranas somáticas y dendríticas de las neuronas. Pueden ser de dos tipos: astrocitos fibrosos, que se encuentran en la sustancia blanca; y los astrocitos protoplasmáticos, localizados en la sustancia gris.

Entre las funciones de estas células podemos destacar:

  1. La función de soporte estructural de las neuronas, lo que quiere decir que literalmente la sujetan.
  2. La función de separación y aislamiento de las neuronas, que fue propuesta por Ramón y Cajal, como mecanismo para reducir la interferencia entre neuronas próximas. Además aíslan la sinapsis impidiendo la dispersión de los neurotransmisores y poseen bombas de potasio (K+)para retirar el potasio del espacio extracelular evitando así una despolarización de las neuronas.
  3. Captan los neurotransmisores como GABA y glutamato y lo transforman en glutamina que envían a la neurona donde se convierte en precursora de más GABA y glutamato. Un sistema 100% reutilizable.
  4. Llevan a cabo la reparación y regeneración de las neuronas destruidas, fagocitando los desechos y ocupando los espacios vacíos. También liberan factores de crecimiento para que las neuronas se desarrollen en una dirección concreta.
  5. También separan el tejido nervioso de las meninges a través de la membrana glial limitante externa.
  6. Llevan a cabo la función de recubrimiento vascular, rodeando con sus pies los capilares y vasos sanguíneos, ayudando de esta forma a mantener la barrera hematoencefálica.
  7. Y finalmente, al estar en contacto con los vasos sanguíneos y las neuronas, les suministran nutrientes.

Los astrocitos han sido bastante ninguneados durante mucho tiempo, pero como veis son imprescindibles para el buen funcionamiento del SNC, de hecho, ahora incluso se considera que cumplen algún tipo de función en el almacenamiento de la información, es decir, en la memoria.

Los oligodendrocitos son las famosas “vainas de mielina” que recubren los axones de las neuronas del Sistema Nervioso Central. Esta “vaina” aísla los axones, favoreciendo así la transmisión de los impulsos nerviosos (que son impulsos eléctricos a fin de cuentas).

Para recubrir los axones de las neuronas, los oligodendrocitos “estiran” su soma y se enrollan al rededor de estos formando una densa capa que es, justamente, lo que se denomina mielina.

Esta vaina de mielina se encuentra interrumpida cada milímetro por una brecha de, aproximadamente, una micra llamadas Nódulos de Ranvier.

Un único oligodendrocito puede mielinizar diferentes segmentos de un mismo axón o formar segmentos de mielina de hasta 60 axones. Pero estas células también protegen a los axones no mielinizados, envolviéndolos y manteniéndolos fijos mediante surcos formados por su propio soma. En el SNC, es la presencia de astrocitos lo que activa el crecimiento de los oligodendrocitos.

El último tipo de células gliales del SNC son las microglías, el ejército defensivo del SNC. Cuando se produce una lesión o inflamación del tejido nervioso se activan, migran a la zona del daño y fagocitan los restos celulares además de participar junto a los astrocitos en la reparación de la lesión. También defienden el SNC de microorganismos, virus y tumoraciones.

Estan implicadas en la intercomunicación del Sistema Nervioso y el Sistema Inmunitario.

El último tipo de célula glial que vamos a ver son las células de Schawnn, que realizan todas estas tareas que hemos comentado pero en el Sistema Nervioso Periférico.

La envoltura de mielina de los axones del SNP se produce en fases muy tempranas del desarrollo, al unirse las células de Schawnn a los axones en crecimiento.

Cuando estas células maduran, cada una desarrolla un único segmento de mielina para cada axón.

La formación de esta envoltura se produce en varias fases, iniciándose cuando el axón que envuelto por el citoplasma de la célula de Schawnn. Posteriormente, el soma de la célula se va alargando, rodeando el axón en espiral.

En el SNP, es la presencia de los propios axones lo que activa los procesos de crecimiento de las células de Schawnn.

En los seres humanos, la mielinización empieza en el segundo trimestre de vida fetal y continua durante casi toda la vida, con un periodo más intenso desde el nacimiento hasta la pubertad. Este proceso esta asociado al desarrollo de la capacidad funcional de las neuronas.

Y queda poco más que decir, excepto que, si nadie lo remedia, este será mi último post de este año 2010 (por eso lo he hecho tan largo, para que tengáis tiempo para leerlo, xD). Por lo tanto, os deseo un feliz fin de año y un comienzo del siguiente aun mejor. Muchas gracias por estar siempre aquí.

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Fuentes:

Fundamentos Biológicos de la Conducta, A. Alonso, E. Ambrosio, M. de Blas Calleja, A. Caminero, C. Lecumberri, J. González, E. Sandoval (2005).

Proyecto Biosfera, Ministerio de Educación, Gobierno de España.

Wikipedia.

Imágenes:

Fundamentos Biológicos de la Conducta, A. Alonso, E. Ambrosio, M. de Blas Calleja, A. Caminero, C. Lecumberri, J. González, E. Sandoval (2005).

Proyecto Biosfera, Ministerio de Educación, Gobierno de España.

Wikipedia.

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Cambiando los recuerdos


 

Salvador Dalí, 1931.

 

La Memoria es un proceso psicológico que nos permite recordar sucesos de nuestra propia vida, o de nuestro entorno, caras y nombres de personas, formas de realizar tareas, y un sinfín más de vivencias cotidianas o extraordinarias. Pero la memoria de los animales no es como las memorias de los ordenadores, nuestra memoria no copia y pega en nuestra conciencia, con total exactitud, los sucesos de nuestra vida.

Hay una región del encéfalo que está íntimamente relacionada con la memoria, el Hipocampo. El Hipocampo es una estructura cerebral que forma parte del Sistema Límbico, al igual que la Amígdala, de la que hablamos la semana pasada. Si bien el Hipocampo no es la única zona del SNC que almacena recuerdos, la evidencia científica parece asegurar es la zona que “crea” los recuerdos, para enviarlos más tarde a otras estructuras cerebrales. Además, el Hipocampo es una de las zonas en las que se ha descubierto neurogénesis en la edad adulta, es decir, nacimiento de nuevas neuronas una vez formado el Sistema Nervioso. Otra característica importante del Hipocampo es que es muy sensible a las variaciones del medioambiente cerebral.

Como os decía, nuestra memoria no es perfecta, no solo por los fallos que se puedan dar en el codificado, recuperación o descodificado de la información que contiene, sino por algo mucho más sutil. No solo recordamos experiencias, personas o habilidades, también recordamos las emociones asociadas a las experiencias, las personas y las habilidades que hayamos desarrollado.

Y aquí nos encontramos con un gran dilema, puesto que el estado emocional de cada uno de nosotros no es estable, sino que cambia, al igual que nuestras ideas, y lo que pensamos sobres nuestras ideas, nuestras emociones y nuestras vivencias. Nuestras emociones e ideas marcan nuestra forma de ver el mundo, y por lo tanto lo que almacenamos en la memoria. De esta manera nos encontramos con Sesgos de Memoria, como el sesgo por efecto contextual o el efecto de sesgo por exposición. Esta variabilidad de lo que, comúnmente, llamamos “personalidad“, o “forma de ser“, hace imprescindible que nuestros recuerdos puedan ser modificados para que sean coherentes con nuestra nueva visión del mundo, si esto no ocurriese nos encontraríamos en un estado de disonancia cognitiva, que exigiría ser reducido.

El mecanismo que nos permite evitar esa disociación entre “lo que soy hoy” y “lo que fui ayer” se conoce como autoconsistencia. Que, a efectos prácticos, es la sensación subjetiva de continuidad en el tiempo de nuestra propia persona. Como consecuencia de la variabilidad y la necesidad de sentir continuidad se puede incluso implantar recuerdos falsos en pacientes, siempre y cuando estos falsos recuerdos eran una buena explicación a los problemas que los pacientes sufrían. Existe una fundación de personas que han sufrido este abuso por parte de los psicoanalistas a los que acudían en busca de ayuda.

En resumen, nuestros recuerdos cambian para ajustarse a nuestra forma de vivir la realidad emocional actualmente. Esto es lo que demuestran los experimentos de los que vamos a hablar.

McFarland y Ross (1985) realizaron una investigación en la que entrevistaban a estudiantes universitarios que tenían una pareja estable. Lo que se les pedía era que evaluasen a sus parejas. Dos meses más tarde, en una segunda entrevista se les pedía una nueva evaluación. Comprobaron que, los que decían estar más enamorados que nunca tendían a recordar que su relación había empezado con un flechazo, mientras que los que habían roto la relación tendían a afirmar que desde el principio se dieron cuenta de que su pareja era egoísta y con mal carácter.

Años más tarde, Holmberg y Holmes (1994), realizaron una investigación similar. Participaron casi 400 parejas casadas, la mayoría de las cuales afirmaban ser muy felices. Dos años más tarde volvieron a entrevistarse con todos los participantes. Las parejas cuya relación se había deteriorado o estaban separadas manifestaban que “la relación había ido mal desde el principio“.

Estos resultados ponen de manifiesto que la forma en la que evoluciona la relación modifica no solo lo que cada miembro de la pareja piensa del otro en ese momento concreto, sino el recuerdo de cómo era en el pasado. Por supuesto, esta nueva forma de ver a la otra persona influye en la propia conducta y los procesos psicológicos.

Estos procesos resultan de gran importancia para nuestra vida emocional, porque nos brindan la esperanza de cambiar nuestros recuerdos para vivir una vida emocional saludable. ¿Cómo? Una vivencia que denominamos “traumática” lo es, no por el recuerdo de la vivencia en sí, sino por las emociones que trae asociado ese recuerdo, y que se reviven completamente cada vez que recordamos esta vivencia. Sin embargo, cambiando el cómo vivimos nuestra vida emocional presente cambiamos el cómo nos enfrentamos a nuestros recuerdos emocionales pasados.

Los supuestos psicoanalíticos se demuestran falsos, no es necesario revivir el pasado para cambiar el presente. A la hora de enfrentarnos al pasado nuestro lema debería ser: “Viviendo el presente, cambiando los recuerdos“.

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Fuentes:

Imagen de cabecera: La persistencia de la memoria, Salvador Dalí (1931).

Diccionario de psicología social y de la personalidad, Rom Harré, Roger Lamb (1992).

Memoria y Realidad, Sitio Web de la Fundación Síndrome de Falsa Memoria.

Introducción a la Psicología Social, E. Gaviria, I. Cuadrado, M. López (coord.) (2009).

La fuente de las emociones


Vivimos acosados por un tipo de sensaciones que no son como el resto de sensaciones. Hay sensaciones de muchas clases: el frío al caer la noche, el sabor de un dulce, el calor del fuego o el resplandor de una pared blanca cuando refleja la luz del Sol. Existen otras sensaciones, que vivimos incluso más intensamente que éstas, pero que no son el reflejo de sucesos físicos: el placer de un buen café, el miedo a un insecto desconocido, el enfado contra el jefe, la felicidad ante el reencuentro de viejos amigos, la tristeza al dejar atrás un amor de verano.

Todas estas sensaciones son físicas, podemos percibirlas en las manos, el estómago, la boca, pero las del segundo tipo son especiales. Estas sensaciones “especiales” son las emociones.

Las emociones son el resultado de la evolución del Sistema Nervioso, son algo biológico. De este modo, amar, estar feliz o triste, enfadarse, sentir miedo, sorprenderse o sentir asco, son procesos puramente biológicos. Tanto es así, que estas emociones primarias tienen sus correspondientes expresiones faciales que son comunes a todos los seres humanos y sirven como un primitivo mecanismo de comunicación no verbal. Pero esto también significa otra cosa, que el origen de las emociones tiene que ser un lugar físico, y ese lugar es el Sistema Límbico.

El Sistema Límbico es una parte muy antigua de nuestro cerebro y que compartimos los mamíferos con los reptiles, de forma que el centro que da origen a nuestras emociones surgió hace millones de años.

Como nos muestra este (entrañable) video de Érase una vez el hombre, parte de nuestra conducta hoy día está controlada por este primitivo cerebro que no entiende de edificios, automóviles, sociedad, ni leyes. Como dice Daniel Goleman:

[…] En suma, nos vemos obligados a afrontar los retos que nos presenta el mundo moderno con recursos emocionales adaptados a las necesidades del pleistoceno.

He aquí el auténtico problema de nuestras emociones. Surgen en un mundo muy distinto al nuestro, un mundo donde no se pensaba -matar al jefe es un acto ilegal o inmoral-, sino que se mataba o se huía. Tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra que siente. Pero ambas son imprescindibles para poder vivir en el mundo, e interactúan para construir nuestra vida mental. Normalmente, ambos sistema funcionan conjuntamente en colaboración, donde la emoción da forma a la razón y la razón ajusta e incluso censura la emoción.

Pero hay veces en las que esta perfecta coordinación se rompe, y cuando esto sucede la emoción es más fuerte que la razón, la desborda y toma el control de nuestra vida. Daniel Goleman lo llama –secuestro emocinal-. En esos momentos, el Sistema Límbico declara el estado de emergencia y toma el control de todos los recursos del cerebro sin que el neocortex (la parte pensante del cerebro propia de los mamíferos y más desarrollada en los humanos) tenga tiempo de percibir la situación y mucho menos de encontrar una respuesta adecuada.

El golpe de estado neuronal se origina en la Amígdala cerebral (no confundir con la Amígdala palatina, que se inflama cuando sufrimos anginas). R. Joseph informaba sobre un joven al que la ausencia funcional de la Amígdala le impedía todo reconocimiento de los sentimiento propios y ajenos, y aunque otros autores constatan que en realidad quedan algunos vestigios de emoción, estos no son ni de lejos lo que comúnmente conocemos como sentimientos.

Entonces surge la pregunta, ¿cómo es posible que la Amígdala cerebral tome el control de nuestros actos?. LeDoux descubrió que la Amígdala cerebral actúa como un “policía” neuronal. Las vías neuronales procedentes de los ojos y los oídos llegan al Tálamo, y de ahí, surgen dos vías distintas, una que va hacia los respectivos núcleos en el neocortex, y otra, más corta, que va hacia la Amígdala cerebral. Esto significa que toda la información sensorial llega antes a la Amígdala que a la zona pensante del cerebro, de modo que surgen antes los sentimientos sobre los sucesos ambientales que los pensamientos.

De esta forma, si la Amígdala detecta que es necesario entrar en acción no esperará al lento y más informado neocortex. En un experimento concluyente, LeDoux lesionó el cortex auditivo de ratas, a pesar de lo cual consiguió condicionarlas a un sonido que iba seguido de una descarga eléctrica. Las ratas no escuchaban la señal acústica porque el lugar del cerebro que interpreta estas señales estaba destruido, sin embargo aprendieron a evitar las descargas, dado que las vías auditivas desde el oído hasta el Tálamo, y de ahí a la Amígdala estaban intactas. La Amígdala percibía, recordaba y controlaba el miedo al sonido (una respuesta emocional condicionada) de forma independiente al cerebro consciente.

Por lo que, la Amígdala analiza todas las entradas sensoriales y cuando detecta una pauta sensorial determinada, que tiene catalogada como urgente, no intenta de ningún modo confirmar su percepción, sino que dispara una respuesta. De esta forma desborda la capacidad de actuación del neocortex y toma el control de nuestros actos, nos secuestra. En estas situaciones podemos llorar sin parar, insultar a personas a las que amamos, golpear e incluso ensañarnos con otro ser humano, saltar al agua para rescatar a alguien sin ser conscientes siquiera de que hemos saltado o reír sin control.

En definitiva, nos encontramos inmersos en una vida emocional que puede desbordarnos si no aprendemos a vivirla adecuadamente.

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Fuentes:

Inteligencia Emocional, Daniel Goleman (1995).

Érase una vez el hombre, Albert Barillé, serie de televisión (1978).

Emoción, memoria y cerebro, Joseph E. LeDoux en Investigación y Ciencia Nº 215, 1994, pags. 38-45.

Questions About Emotion, P. Ekman y R. Davidson (1994).

Psicología General I. Soledad Ballesteros, UNED (2001).

 

 

 

El Sistema Nervioso (II): Ejes y planos de referencia


Hace ya una semana que Tú También Puedes cambió de dirección, espero que todo sea de vuestro agrado y os hayáis acostumbrado a los cambios, porque hoy empezamos. Hace un tiempo empecé una pequeña serie de post sobre el Sistema Nervioso que irán saliendo con cuentagotas.

Hoy vamos a hablar sobre cómo nos orientamos en el Sistema Nervioso Central (SNC), que como recordaréis, incluye el Encéfalo y la Médula Espinal. El SNC está organizado a lo largo de dos ejes de referencia: el Eje Rostro-Caudal y el Eje Dorso-Ventral. Al Eje Rostro-Caudal también se le llama Neuroeje.

El Neuroeje es una línea imaginaria que va desde la parte frontal del encéfalo hasta el final de la Médula Espinal, en una rata sería más o menos una línea recta; sin embargo, en el ser humano, el Neuroeje no es una línea recta, ya que la cabeza está en ángulo con el cuerpo. En la imagen de cabecera podéis observar este suceso en la representación de la izquierda. De todos modos, las direcciones anatómicas se toman obviando este hecho, como si andásemos a gatas. Las estructuras que se sitúan próximas al Neuroeje se denominan mediales, las que se sitúan a sus lados laterales.

Perpendicular al Eje Rostro-Caudal, se encuentra el Eje Dorso-Ventral. La dirección dorsal corresponde a las zonas superiores del animal, en el caso de la rata, o a las zonas que quedan hacia la espalda, en el caso del ser humano. Por su parte, la dirección ventral corresponde a las zonas inferiores o que quedan hacia el vientre. En la imagen de entrada tenéis representadas todas estas direcciones que se basan en el SNC.

Un punto importante, que suele llevar a confusión, es el significado de las palabras “anterior” y “posterior” cuando hablamos del SN. Así que vamos a aclararlo:

  • Anterior -> es sinónimo de rostral en el Encéfalo y de ventral en la Médula Espinal.
  • Posterior -> es sinónimo de caudal en el Encéfalo y de dorsal en la Médula Espinal.

Y esto es todo lo que hay que decir acerca de los ejes de referencia en el SNC. Sin embargo, el SNC es una estructura tridimensional que debe seccionarse para poder estudiarlo en profundidad, por eso también se utilizan planos de referencia o “cortes”.

El corte medio sagital se realiza en vertical, a lo largo de la línea media, y divide el Sistema Nervioso en dos mitades simétricas: derecha e izquierda. Los cortes que se realizan en paralelo al corte medio sagital se denominan parasagitales.

El corte horizontal se realiza en paralelo al suelo y divide al Encéfalo en una parte superior y otra inferior.

Finalmente, el corte frontal, coronal o transversal, divide el Sistema Nervioso en sus partes rostral y caudal, ya que se realiza perpendicular al Neuroeje.

Por último, cabría decir que las relaciones entre los lados derecho e izquierdo del cuerpo se denominan: Ipsilateral, cuando hablamos de estructuras del mismo lado; y Contralateral cuando hablamos de estructuras situadas en lados contrarios.

De esta forma ya tenéis la leyenda básica para entender los mapas del cerebro.

 

El Sistema Nervioso (I): Organización general


Siempre oímos que el Sistema Nervioso (SN) controla nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestras emociones. Pero, la verdad, es que es algo que suena casi a místico: “La mielinización es un proceso mediante el cual la neurona es recubierta de mielina, lo cual favorece la transmisión sináptica y aísla los axones y las dendritas”. Y se nos queda la cara a cuadros. El objetivo de esta pequeña serie de post será describir el SN de manera breve para poder entender mejor su funcionamiento y su utilidad.

El SN está compuesto de un gran número de células muy distintas unas de otras, no sólo neuronas. Todas tienen una función muy específica y su unión da como resultado nuestra capacidad para entender el mundo, pensar sobre él y actuar en él.

El SN se divide en dos partes principales:

-El Sistema Nervioso Central (SNC), compuesto por el encéfalo y la médula espinal, donde se genera toda nuestra conducta. El encéfalo es, más o menos, todo lo que queda dentro de nuestro cráneo, cerebro, cerebelo, bulbo raquídeo, etc.

-El Sistema Nervioso Periférico (SNP), compuesto por los ganglios y los nervios, su función es conectar el cuerpo con el SNC. Se compone de:

*El sistema Nervioso Somático, donde se incluyen los nervios aferentes (llevan la información de todo el cuerpo al SNC) y eferentes (llevan la información del SNC al resto del cuerpo).

*Y el Sistema Nervioso autónomo, compuesto por el Sistema Nervioso Simpático (dilata las pupilas, controla los latidos del corazón, dilata los bronquios, disminuye las contracciones estomacales y estimula las glándulas suprarrenales; también produce la sensación de alerta) y el Sistema Nervioso Parasimpático (controla los actos involuntarios, provoca y mantiene el descanso y la relajación tras un esfuerzo, y en general actúa en colaboración con el sistema simpático; también trabaja en el aparato gastrointestinal, al orinar y en la respiración).

Y esto es grosso modo la organización general del SN. En el próximo post veremos los ejes y planos de referencia sobre los que se estudia el SN.