¡Usa el cerebro, tontorrón!: La cuadratura del círculo…


Como podéis observar no me encuentro en una época muy prolífica en cuanto a entradas se refiere, estoy terríblemente retrasado con los exámenes que tengo a la vuelta de la esquina. Es como un constante peso en el pecho. Pero cuando salgo a trabajar la cosa cambia, mis alumnos son gente espabilada y encuentran cosas muy divertidas. Aquí van un par de problemas (de los que resuelven niños de 1º de ESO).

  • Longitud de un círculo inscrito en un cuadrado.

Como podéis ver, tenemos un círculo inscrito en un cuadrado cuya base mide 4 cm.

La pregunta es simple: ¿Cuál es la longitud del círculo?

Bien, vayamos por partes, lo primero que hay que saber es que cuando dos figuras se encuentran tal que así, sus centros coinciden. Por lo que el centro del cuadrado y el centro de la circunferencia son el mismo.

Por otro lado, debéis buscar (miradlo por ahí, no os voy a hacer todo el trabajo yo xD) la fórmula de la longitud de la circunferencia que es extremadamente simple.

Y con esto ya tenéis planteado uno de los problemas, podéis imprimir la imagen si queréis, usar el compás, o lo que mejor os parezca para hacerlo más divertido.

  • Longitud de una circunferencia circunscrita a un cuadrado.

En esta otra imagen nos encontramos con el caso opuesto, la circunferencia rodea al cuadrado pasando por todos su vértices. En este caso, el centro de ambas figuras también es el mismo, se denomina circuncentro.

Y la pregunta es la misma: ¿Cuál es la longitud de la circunferencia? 

En ambos ejercicios aplicar la fórmula de la longitud de la circunferencia no es lo difícil, la complejidad está en obtener los datos necesarios (realmente “el” dato necesario) para poder realizar la tarea. Espero que os entretenga y lo disfrutéis.

¡ALA! ¡A pensar se ha dicho!

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España campeona, ¿por qué sentimos este orgullo?


En España, desde la llegada de la democracia, se ha identificado la enseña nacional con ideas fascistas, anticuadas, antidemocráticas, intolerantes.

Siempre que ha jugado la selección española esto se ha olvidado, pues en esos momentos la bandera no ha representado el pasado sino un sentir unísono y nacional. Pero, hasta la fecha, ese sentir ha muerto con las derrotas de la selección.

Mi pregunta es, ¿qué va a pasar ahora?

Ayer todo el país cantaba “soy español”; algo realmente inédito. En el centro de Barcelona (capital de una comunidad con aspiraciones independentistas) miles de personas alzaban la bandera de España, al igual que en Vitoria, en A Coruña.

¿Es posible que este sentir compartido de “orgullo” por lo que han hecho unos “compatriotas” sea más fuerte que nuestras diferencias?

¿Cómo es que sentimos esa victoria (conseguida por deportistas de élite que van a cobrar unas primas tremendas) nuestra, si ni tan siquiera hemos estado en el estadio?

Es, para mí, algo realmente curioso el sentir nacionalista. No entiendo por qué surge en ciertas regiones, pero entiendo menos aún como algo tan ajeno a nosotros como un partido de fútbol se convierte en una vía de unión entre personas que en el día a día se pelean entre sí. ¿Este sentir durará, o en poco tiempo volveremos a pensar en nuestro terruño como algo especial porque es donde nacimos? Igualmente extraño es el sentir patrio, el orgullo por mí país, mí bandera, como si fuesen algo único y maravilloso, cuando la realidad es que cualquiera, tras vivir un cierto tiempo aquí, puede aspirar a ser ciudadano; al igual que uno mismo puede renunciar a su ciudadanía en favor de otra. Existen más de 200 países en el mundo, todos con su bandera y su gente que siente lo mismo. No es nada especial. Y sin embargo…

Ayer pasó una cosa peligrosa, el pueblo olvidó sus diferencias. Los de izquierdas levantaban la bandera como los de derechas, los republicanos besaban el escudo real, los independentistas cantaban “soy español” … Y es peligroso porque los españoles volvieron a sentir orgullo de su procedencia, de su país, de su historia; y cuando alguien siente orgullo desea cuidar y proteger el objeto de ese orgullo. Un pueblo orgulloso es difícil de gobernar. Un pueblo unido es difícil de controlar. Cuando el pueblo es consciente de que pertenece a la tierra exige a sus gobernantes. Eso lo saben los poderosos desde la Guerra de Independencia (1808-1814).

Probablemente, tras la “resaca” de la victoria volvamos a nuestros antiguos roles, pero la semilla está plantada. Ahora, cuando veamos que alguien alza la bandera nuestro primer pensamiento no será “facha”, sino “campeones”. Tal vez, dentro de algunos años, alguien ruede un “Invictus” sobre nuestro país.