El Test de Rorschach… porque la Psicología también tiene sus leyendas.


Por fin estoy de vuelta. Hoy es la reapertura del blog, con una nueva estética y una página de facebook.  No puedo prometeros mayor regularidad, ni tampoco que esta bitácora continúe para siempre, pero sí que puedo prometeros que lo intentaré.

Como podéis observar en la nueva cabecera, a la derecha, aparece una miniatura de la imagen que ilustra esta entrada, es la lámina número 7 del Test de Rorschach.

Este test proyectivo fue desarrollado por Hermann Rorschach (1884-1922), un médico suizo de orientación psicoanalista. La proyección es un concepto del psicoanálisis que se refiere a un “mecanismo de defensa que le atribuye a otros ideas, pensamientos y la intención de causar daño a la propia persona porque no es capaz de reconocer que estos son propios, dado que son moralmente inaceptables”. Podríamos entender que este test permite conocer los pensamientos “desviados” de los pacientes, y de esta forma su patología.

Obviamente, este test, al igual que el concepto de proyección y el psicoanálisis, no tiene ningún fundamento científico, lo que no impide que exista una Sociedad Internacional del Test de Rorschach y su rama española.

El Test de Rorschach se compone de 10 láminas con manchas de tinta, negra y de colores, sin forma definida y de difícil significado. Tienen un aspecto que, al menos para mí, evoca un aura de terror, de manicomios y terribles experimentos.  Por supuesto, sé que no es más que el fruto de películas de terror de serie B, la realidad es que desde la época Clásica existe la preocupación por los “locos” y la necesidad tratarlos de forma caritativa.

Todo quedaría aquí si no existiesen las susodichas asociaciones y “profesionales” que utilizan estas “técnicas”, alguno incluso creyendo que son beneficiosas para sus pacientes. Una nueva muestra de la falta de preparación científica y la credulidad de algunos, y lo que es peor, la maldad e irresponsabilidad de otros.

Sin más, os dejo las 10 láminas del test, y la dirección de un blog donde podéis ver cuales “deberían” ser las respuestas.

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HOY ES EL DÍA DEL JUICIO FINAL…


O al menos eso es lo que asegura un tal Harold Camping, ya os imagináis de qué va este tipo, que si la Tierra tiene 10 ooo años, que si el nacimiento virginal, el diluvio universal, y tonterías varias. Ya hay incluso un grupo de FB de gente que se reunirá mañana para celebrar el NO FIN DEL MUNDO.

Para ser exactos, Camping asegura que hoy es el Día del Juicio Final, que habrá un gran terremoto como no se ha visto jamás y que aquellas personas que murieron creyendo en dios resucitarán. El día del fin del mundo propiamente dicho lo sitúa en el 21 de octubre de este mismo año. Entre tanto, viviremos la Gran Tribulación.

La realidad es que este vaina ya se había equivocado una vez, dado que había predicho el fin del mundo para 1994, sin embargo, cuando llegó esa fecha aseguró que se había confundido en los cálculos y que esta es la buena de verdad… eso me recuerda algo.

             Teoría de la disonancia cognitiva.

Una de las teorías psicológicas más importantes ha sido la teoría de la disonancia cognitiva desarrollada por Leon Festinger en 1957.

Festinger considera que una motivación humana esencial es el deseo de coherencia. Coherencia entre las propias creencias, actitudes y conducta, para mantener el bienestar psicológico. Cuando, en alguno de estos aspectos, no somos coherentes, se produce un estado de malestar y estrés emocional denominado disonancia cognitiva.
Sin embargo, la gran aportación de Festinger es asegurar que las personas difícilmente reconocen esa inconsistencia, sino que siempre van a tratar de justificarla o racionalizarla. Además, siempre que la percepción de la realidad se oponga a alguna de nuestras creencias existirá una presión para cambiar esa forma de pensar inconsistente con la realidad.
El último concepto importante es que el estado de disonancia cognitiva no se produce por la necesidad de ser lógicos o coherentes, sino que es un factor motivacional, como el hambre o la sed, que activa fisiológicamente el organismo y que busca reducir el malestar provocado por la incoherencia.
Una vez que se produce el estado de disonancia existen tres formas de reducirlo para volver al equilibrio psicológico:
 1) Añadir nuevos elementos consonantes con las acciones, creencias o actitudes. Por ejemplo, pensar que has tenido un error de cálculo y que tus predicciones se cumplirán más adelante.
 2) Aumentar la importancia de los elementos consonantes. Por ejemplo, pensar que el fin del mundo empezó realmente en 1994 y que todas las desgracias vividas desde entonces son su consecuencia.
 3) Quitar importancia a los elementos disonantes. Por ejemplo, pensar que es más importante saber más o menos cuando ocurrirá que la fecha exacta.
Esta teoría ha recibido mucho apoyo empírico, tanto de su autor como de otros muchos autores después de él. Ahora llegamos a mi parte favorita.
En 1956, Festinger, Riecken, y Schachter se infiltraron en una secta para observar qué sucedería cuando una de sus creencias se desconfirmara objetivamente. Dicha secta había anunciado que serían abducidos a otro planeta en una fecha concreta. La abducción la realizarían unos extraterrestres con los que se comunicaban para salvarlos antes de que se inundara la Tierra.
Pasado ese día sin que sucediese nada, la líder el grupo anunció que Dios había salvado el mundo gracias a la bondad de los miembros de la secta. A raíz de esto, el grupo, que no hacía proselitismo, comenzó a predicar activamente para persuadir a otros.
La disonancia cognitiva lleva a buscar información sesgada para confirmar los elementos consonantes a la vez que evita los disonantes. Cuando se recibe información que contradice las propias ideas se suele negar la veracidad de dicha información o se intenta invalidar con cualquier excusa.
El hecho de persuadir a otros tiene que ver con otros mecanismos sociales. Básicamente, el que otros crean lo que tú funciona como heurístico o atajo mental: Si mucha gente cree lo que yo, es porque será verdad.
En definitiva, a veces el mundo da señales de haberse vuelto loco.

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¡Usa el cerebro, tontorrón!: ¿Cielo o infierno?


Vamos a lo que vamos que el tiempo nunca sobra:

¿Puede decirnos un papel si acabaremos en el cielo o en el infierno? El problema también podría plantearse como: ¿Las hojas de papel son creyentes o ateas?

ALA! Ya tenéis el problema.

¿Un poco duro? ¿Me pasé verdad? Bueno, os daré la respuesta. Sí, una hoja de papel puede saber si acabaréis en el cielo o en el infierno, y puede porque son creyentes. ¿No os fiáis de mí? Hacéis bien, aquí viene la demostración empírica:

Cogéd un folio como el de la cabecera y dobláis una de sus puntas hasta que quede alineada con el lado contrario del mismo, como sale en la imagen.

Después, la otra punta la dobláis hasta formar, en la parte de arriba, un triángulo. La hoja de papel queda como si fuese una casita, así:

¿Lo tenéis? Bien, ahora doblad la casita justo por la mitad, como si tuviese un eje de simetría. Luego, volvéis a doblarlo por la mitad tomando como referencia la “base” de la figura:

Bien, llegados a este punto, debéis cortar la figura resultante por la mitad y luego ya podremos ver cual será vuestro futuro eterno.

Ya lo tenéis, se han caído un montón de trocitos mientras lo cortabais. Ahora, con cuidado de no romper los trozos, abridlos. Bueno, parece bastante claro que el papel os da buenas noticias sobre vuestro futuro… ¿o no? Esperad, estos otros trocitos de papel tienen una forma extraña, parece que nos quieran decir algo…

Vaya, parece que la fe de la hoja de papel se encuentra en un estado cuántico, como el gato de Schrödinger, y os manda al cielo y al infierno a la vez; qué ironía.

En fin, por lo menos sabéis que tenéis esta vida, así que disfrutadla con la recomendación del día:

Día Mundial del Escepticismo: Pensamiento Crítico y relativismo


Tal día como hoy, hace catorce años murió el gran científico y divulgador Carl Edward Sagan tras pasar sus últimos años luchado contra la leucemia. Una auténtica inspiración para todos los que hemos decidido divulgar la ciencia. Su trabajo buscaba mostrar al mundo qué es la ciencia, qué es el pensamiento científico, porqué se debe cuidar y cultivar y cuales deben ser sus pasos en el futuro. Igualmente se dedicó a desenmascarar la pseudociencia, el misticismo y la mentira, pero siempre de forma respetuosa, nunca imponiendo, sino enseñando. El libro El mundo y sus demonios es una obra imprescindible de divulgación y pensamiento crítico.

Es mucho lo que le debemos a este hombre y a su infatigable trabajo, motivo por el cual se celebra, el 20 de diciembre, el Día Mundial del Escepticismo.

Hoy vamos a tratar un tema que se sale de la Psicología, y forma más bien parte de la Epistemología. Para ser un poco más concretos, vamos a intentar desmontar la típica frase “todo es relativo”, y ejercer un poco de pensamiento crítico sobre este tema. Sobre el relativismo existen dos posturas extremas que podríamos considerar parte de un continuo, en un extremo tenemos los que afirman que “el relativismo es demoníaco” (palabras textuales) y en el otro quienes creen que “TODO es relativo y no se puede conocer nada” (también es textual). Veamos qué podemos entender por relativo.

Primero (no podía ser de otra forma en una bitácora dedicada a la divulgación) tenemos la Relatividad en Física, es decir, a Einstein. De forma abreviada, Einstein afirmaba que, en el universo, todo es relativo a la velocidad de la luz (299.792.458 metros por segundo). No se trataría de un relativismo absoluto, sino de un “relativismo relativo” (valga la rebuznancia). Para que nos hagamos una idea de lo que esto implica pensemos en este ejemplo:

<<Cuando vamos montados en un coche y otro coche nos adelante por la izquierda, la velocidad a la que lo vemos pasar es relativa a la nuestra. Si vamos a 80 k/h y el coche que nos adelanta va a 100 k/h, lo veremos pasar a una velocidad de 20 k/h. Ahora bien, si pudiésemos ir a casi la velocidad de la luz, digamos al 99% de la velocidad de la luz, y un rayo de luz nos adelantase (también por la izquierda, no olvidemos las normas de tráfico) nuestra percepción de este rayo no sería que se mueve a un 1% más rápido que nosotros, sino que lo veríamos pasar a la totalidad de la velocidad de la luz, comos si nosotros estuviésemos quietos, porque la velocidad de ese rayo de luz no es relativa a nada>>. Dejemos que nos lo explique Carl Sagan:

El segundo tipo de relativismo que podemos encontrar es el relativismo moral. Aquí es donde podemos encontrar ese “continuo absolutismo-relativismo” del que os hablaba antes. Y, como todas nuestras tradiciones filosóficas, encontramos su origen en la Grecia Clásica. En la zona de “los absolutos” encontramos a los dos filósofos que más han influido en Occidente a través del Cristianismo: Platón y Aristóteles.

Platón consideraba que existía otro mundo, no material, formado por las Ideas de Bien, Belleza, Justicia,  Amor, etc, y que nuestro mundo material es un reflejo imperfecto de este. Esta filosofía y la religión que surge de ella, el neoplatonismo, pasan al Cristianismo a través de San Agustín, el primer filósofo medieval.

Por otro lado tenemos a Aristóteles, que aun siendo más naturalista, consideraba que el mundo estaba ordenado jerárquicamente. Esta idea pasa al Cristianismo a través de Santo Tomás de Aquino, siglos más tarde.

Pero, en la misma época de estos filósofos encontramos otro grupo de filósofos griegos que son mucho más influyentes hoy día y con ideas en el otro extremo del continuo: los Sofistas. Eran más bien maestros de estudios superiores y no filósofos, pero de su práctica se derivan varias premisas que podrían resumirse en las palabras de Protágoras: <<El hombre es la medida de todas las cosas, las que son en tanto que son, y las que no son en tanto que no son>>. Grosso modo podríamos decir que esto tiene tres significados: 1º) no importa cómo sea el mundo sino cómo lo vives tú; 2º) tu cultura no es ni mejor ni peor que las demás, tu sistema de creencias no es “el normal o natural”, tan solo es fruto de lo que habéis pactado en vuestro pequeño mundo; 3º) por último, también significa la imposibilidad de conocer a los dioses, por lo que el Bien y el Mal son convenciones sociales, pactadas culturalmente, no fruto de la voluntad divina.

El último tipo de pensamiento relativista que podemos encontrar es el Pensamiento Crítico propio de la Ciencia en general, muy utilizado por aquellos que defienden que el conocimiento no es posible. El relativismo en ciencia hace referencia a que nunca podremos estar seguros 100% de ninguna afirmación que hagamos, dado que nunca podremos tener reunidos todos los datos del universo para saber si alguno no cuadra. Por lo tanto, siempre tendremos aproximaciones, relativa seguridad, probabilidades. Sin embargo, el filósofo de la ciencia Karl Popper, propuso una manera de darnos seguridad en el conocimiento científico, una fórmula para distinguir lo que es o puede llegar a ser conocimiento de lo que no es ni será nunca ciencia. A su sistema se le denominó racionalismo crítico. La fórmula propuesta por Popper es la falsación: una teoría o hipótesis es científica solo si tiene posibilidad de ser refutada.

De este modo, si al intentar refutar una hipótesis resulta que mis datos la confirman podemos aceptarla hasta cierto punto, si la desconfirman se rechaza. Si una hipótesis o teoría no puede ser falseada no es científica y debe desecharse. De esta forma, la ciencia avanzaría por ensayo-error. De nuevo, el relativismo en ciencia no es absoluto, sino que, a través del pensamiento crítico podemos adquirir conocimientos en los que podemos confiar. Este pensamiento se ha ido desarrollando después de Popper y hoy tenemos una buena metodología crítica, que puede aplicar todo el mundo, no solo los científicos para entender el mundo. Estos vídeos de la Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia nos dan diez pasos propios del pensamiento crítico para entender cómo funciona la ciencia y distinguir qué es ciencia y qué no es ciencia:

A modo de conclusión, cabría decir que el pensamiento crítico es una forma de ver el mundo, es un trabajo constante de análisis y búsqueda de información desde la humildad, aceptando que podemos estar equivocados en nuestras creencias. Y, en resumidas cuentas, esto significa ser escéptico, no aceptar ideas o creencias por la autoridad de quien las dice, ni tan siquiera las que vierte este blog, es un relativismo intelectual pero que no cae en ninguno de los extremos de nuestro continuo creencias relativas/creencias absolutas, sino que se posiciona en el punto justo que permite aceptar verdades y mantener la capacidad de cambiarlas de ser necesario. Ser escéptico es aplicar el pensamiento crítico, la forma de pensar de la ciencia.

P.D: El pensamiento crítico y el escepticismo nos puede hacer pasar ratos muy divertidos, si no lo creéis apuesto a que no hay nadie que no se ría con Tim Minchin.

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Fuentes:

Historia de la psicología, Thomas Hardy Leahey, 6º edición (2005).

Wikipedia.

Fundación Richard Dawkins para la Razón y la Ciencia (FRD).

 

¿Qué es la homeopatía?


En el Manifiesto por una Universidad libre de pseudociencia y oscurantismo os prometí hablar sobre qué es la homeopatía. Y, después del éxito de convocatoria de esta recogida de firmas se hace necesario una explicación.

Podría contaros que la homeopatía no es una “medicina milenaria china“, sino que surge en Europa en el siglo XVIII. También podría explicaros que el concepto base de la homeopatía, –lo similar cura lo similar-, se ha demostrado completamente falso; además de que, según las leyes químicas que conocemos, las diluciones que utiliza la homeopatía hace que, en la bolita que nos tomamos, no quede ni rastro del supuesto “principio activo“. Y también podría enredarme en mostrar que, el que las farmacéuticas sean multinacionales interesadas en el dinero, no implica de ninguna de las formas posibles que la homeopatía funcione.

Podría hacer todo esto, pero no lo voy a hacer porque ya lo ha hecho un grande de la blogosfera: Ferfrias, que junto al equipo de Amazings.es han creado la web: queeslahomeopatia.com

Con un diseño muy sencillo y funcional, queeslahomeopatia.com os ofrece todas las respuestas que podáis necesitar para enfrentaros a esta pseudociencia que cada vez cuenta con más adeptos y gracias a la cual muchos se están forrando. Así que ya sabéis, no os dejéis engañar ni estafar.

Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebroRichard Feynman (Premio Nobel de Física, 1965.

 

MANIFIESTO POR UNA UNIVERSIDAD LIBRE DE PSEUDOCIENCIA Y OSCURANTISMO


Nuestros amigos de La Ciencia y sus Demonios, a petición popular, han comenzado una recogida de firmas para protestar contra la última vergüenza de las universidades españolas: La Universidad de Zaragoza ha creado un Cátedra en Homeopatía. Como dijo un buen amigo en Genciencia: –Las universidades venden su prestigio al mejor postor– (H3CNO2). En Tú También Puedes no hemos entrado ha hablar aun sobre la homeopatía, pero en breve hablaremos sobre esta pseudociencia, sus mentiras y porqué la llamamos pseudociencia en vez de misticismo.

Sin más, os copio el post y el manifiesto escrito por J.M. Hernández en La Ciencia y sus Demonios.

Desde la Ciencia y sus Demonios venimos denunciando regularmente la cada vez más habitual celebración de actos, e incluso actividades con carácter académico, sobre temáticas pseudocientíficas y oscurantistas por parte de varias universidades españolas y latinoamericanas. La reciente creación de una Cátedra sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza nos ha terminado de convencer para redactar el manifiesto que os presentamos aquí. La intención es que, si recogemos un número importante de adhesiones, podamos presentarlo ante los estamentos correspondientes para reflejar nuestra preocupación sobre este tema.

Si una vez leído, deseas firmar el manifiesto, pulsa en el enlace situado al final del texto. También agradeceríamos que, si lo consideras conveniente, lo difundieras entre tus contactos.

MANIFIESTO POR UNA UNIVERSIDAD LIBRE DE PSEUDOCIENCIA Y OSCURANTISMO

Ante la cada vez más abundante proliferación de conferencias, cursos, seminarios y todo tipo de actividades que diferentes corrientes pseudocientíficas están desarrollando dentro del marco de las universidades españolas y latinoamericanas, tendencia que cristaliza en la reciente creación de una Cátedra de Investigación sobre Homeopatía en la Universidad de Zaragoza, los abajo firmantes (científicos, profesores, alumnos y ciudadanos en general) nos vemos en la necesidad de manifestar lo siguiente:

La colaboración entre la Universidad y la Empresa, así como con otros organismos y agentes sociales es enriquecedora, productiva y debe ser considerada como una de las prioridades de la política universitaria. Los acuerdos y contratos para la transferencia de resultados de la investigación a la empresa privada pueden representar una importante fuente de financiación para las universidades públicas; los cuales, desarrollados convenientemente, permiten una mayor productividad científica y la optimización de las aplicaciones de tal actividad. Sin embargo, creemos que no es justificable que la Universidad busque vías de financiación a cualquier precio, y aún menos si con ello pervierte su filosofía y fines fundamentales.

La Universidad Pública, como cualquier otro organismo de la administración, debe estar al servicio del ciudadano, manteniendo un contacto permanente con la sociedad de la que forma parte, mediante una comunicación constante que permita la sintonía entre el mundo universitario y las necesidades sociales. Para cumplir estos objetivos, la Universidad debe ser un adalid en lo referente a innovación y a exploración de nuevos caminos para el conocimiento. La Universidad nunca debe ser una estatua, sino una animación en constante movimiento.

No es posible entender la función investigadora y el compromiso social de la Universidad sin la imbricación con su papel fundamental en la formación de ciudadanos libres, capaces de enfrentarse al mundo mediante una mentalidad crítica que les permita escapar de las cadenas de la irracionalidad, la superstición y la ignorancia. Esta función docente, completamente consustancial a la institución universitaria, va más allá de las aulas, al representar la Universidad un referente en cuanto a conocimiento y racionalidad para toda la sociedad.

En este sentido, la Universidad juega un papel muy importante ante el avance que en la sociedad contemporánea están teniendo determinadas corrientes anticientíficas y antirracionales, que pueden suponer un significativo retroceso hacia el oscurantismo y la superstición, algo que se encuentra en el polo opuesto de los objetivos universitarios. Nos preocupa, como universitarios y como ciudadanos, que bien entrado el siglo XXI cada vez prolifere un mayor número de terapias más próximas a la magia que a la medicina, en muchas ocasiones amparadas por instituciones y empresas médicas profesionales; nos preocupa que presidentes de gobierno consulten astrólogos; que pulseras mágicas declaradas oficialmente fraudulentas sean portadas por ministros de sanidad y constituyan el regalo más vendido de las últimas navidades; que cada vez haya más ciudadanos que crean firmemente que las vacunas son tóxicas y nefastas para la salud; que aumente el número de enfermos que abandonan el tratamiento médico para abrazar alternativas esotéricas; nos preocupa muy seriamente que gran parte de la población vuelva a confiar más en los curanderos que en la medicina científica.

Nos preocupa que la Universidad pueda convertirse en un mercadillo que de cabida a cualquier alternativa irracional al conocimiento científico. Sólo una mal entendida apertura de mentalidad puede justificar que se enseñe alquimia en las Facultades de Química, ufología en las de Física o el diluvio universal en las de Historia. Ofrecer el foro universitario a las pseudociencias, en igualdad de condiciones con el conocimiento racional, no se traduce en ningún enriquecimiento cultural, sino en una validación universitaria de la superstición y la charlatanería. Difícilmente podremos educar a nuestros hijos sobre la inexistencia de bases empíricas en la predicción astrológica si van a encontrar en el campus universitario cursos de postgrado en astrología.

Reza una de las máximas en ciencia que la razón no debe aceptar algo como cierto sólo porque lo afirme mucha gente o porque lo suscriban personajes importantes, y que siempre es necesario detenerse ante cualquier afirmación y dudar sobre si es o no cierta. Esto obliga a actuar mucho más despacio, a sopesar cuidadosamente las opciones, a avanzar con cautela ante cualquier tipo de propuesta. Y esta es una de las cosas que creemos firmemente que debe enseñarse en las universidades.

Por todo ello, nos preocupa que la Universidad de cabida a cursos sobre acupuntura, a conferencias sobre creacionismo, a seminarios sobre astrología y a cátedras sobre homeopatía. Nos preocupa especialmente si no se enfocan como un debate crítico y un análisis racional, sino con un presupuesto de funcionalidad y validación científica de los que no sólo carecen, sino que están en frontal oposición al espíritu crítico universitario.

En el caso concreto de la homeopatía, aunque de igual aplicación para el resto de pseudociencias, no se ha demostrado científicamente ni su fundamento teórico (que contradice nuestros conocimientos sobre química y medicina más elementales), ni su efectividad más allá de un placebo. Décadas atrás, se destinaron importantes estudios a buscar una posible base en los postulados homeopáticos, los cuales no han variado significativamente en doscientos años, base que jamás se encontró.

Nos resulta extremadamente paradójico que mientras gobiernos europeos retiran fondos y apoyos estatales a la práctica homeopática, en España se instauren cátedras dentro de las universidades públicas. El aval que esto supone, sitúa a la homeopatía, a la astrología o al espiritismo dentro de la categoría de disciplinas universitarias; máxime cuando no nos encontramos exclusivamente ante una actividad de investigación sobre un fenómeno dudoso, sino ante una institucionalización dirigida a la formación y divulgación de estos postulados.

Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias.

Las personas que desde distintos estamentos y colectivos de la sociedad suscribimos este manifiesto, deseamos llamar la atención sobre este importante aspecto al conjunto de la población y, especialmente, a las autoridades académicas y gubernativas, confiando en que la razón acabe imponiéndose sobre la superstición y el oscurantismo.

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Porqué los ateos no creen en el infierno (IV)


Tal y como os prometí, hoy llega el último post de esta serie. Hoy quiero hablaros de uno de los conceptos centrales de las religiones: el castigo eterno.

Todas las religiones prometen algún tipo de paraíso y de castigo después de la muerte para aquellos que cumplen o desobedecen sus directrices. El infierno cristiano es un “lago de fuego y azufre”, es el lugar donde habitan los demonios y los malvados y donde sufrirán por toda la eternidad. Para los testigos de Jehová, el infierno es el fin de la existencia, de tal manera que los bondadosos vivirán eternamente y los malvados desaparecerán. En el islam, el infierno también es un lugar de fuego, como una ciudad toda de fuego, con edificios de fuego, camas de fuego, calles de fuego, etc. En el hinduísmo existen 21 infiernos distintos, y el infierno budista es el reino de los Nerakas. En la antigua Grecia existían distintos destinos para los muertos, tanto benignos como tortuosos. En la mitología nórdica, a los que no se les concedía entrar al Vahalla, eran entregados a Hel, en cuyo reino los lobos destrozaban los cadáveres de los asesinos, los perjuros y los que seducían a la mujer de otro.

Como dato gracioso, en el año 2001 se les concedió el premio Ig Nobel de Astrofísica a Jack y Rexella Van Impe por su gran estudio en el que “demostraban” que los agujeros negros cumplen todos los requisitos para ser la localización del infierno.

Bromas a parte, el concepto de infierno puede ser realmente perjudicial para la salud mental de los creyentes: ¡TEN MIEDO! ¡SI NO ACTÚAS COMO TE DIGO IRÁS AL INFIERNO! Como habréis podido comprobar, en mi blog no se han tratado temas éticos, sin embargo no puedo dejar de decir que es completamente perverso e inmoral hacer que alguien piense esto. Es un abuso, como los abusos violentos a los niños en los colegios o los abusos sexuales, ya que todos estos casos tienen en común el hacer que quien lo sufre viva con miedo. Las religiones, al enseñar sobre el infierno, están llevando a cabo un tipo de maltrato sobre sus fieles.

Ahora es el momento en que me podéis preguntar: Pablo ¿por qué no crees en el infierno, y en consecuencia, tampoco en el cielo? Todas las religiones del mundo han hablado acerca de lugares de premio o sufrimiento; ¿no tienes miedo? Y mi respuesta es que yo sé algo que los que idearon las religiones no sabían, y yo sé algo que los fieles no saben: Yo sé qué es el fuego.

Para terminar me gustaría que también vieseis este video en el que Richard Dawkins habla sobre las religiones.