3 años después: Tú También Puedes


29 de junio 2014. Nueva entrada en Tú También Puedes

29 de junio 2014. Nueva entrada en Tú También Puedes

Aquí me tenéis una vez más, volviendo a viejos hábitos, aunque más bien es a viejas alegrías. Vuelvo a escribir en este blog después de 3 años de abandono. Lo dejé por que  era difícil, requería mucho tiempo y esfuerzo preparar buenas entradas y cada vez me sentía más desilusionado con esta bitácora, con el poco impacto que tenía (creo) y con el tiempo que tenía que invertir.

Esas cosas no han cambiado, pero yo sí. Hay muchas cosas que he vivido que deseo compartir porque me han enriquecido y creo que también serán buenas para vosotros. Estoy cerca de terminar la carrera de Psicología, he estado dando charlas, trabajando con niños con graves trastornos, también con adultos, personas angustiadas que no entienden qué pasa o qué les pasa. He sufrido la pena, el dolor, la muerte, la separación, el miedo, la ansiedad, las noches sin poder dormir y los pensamientos que asaltan tu conciencia y te dejan sin poder ni respirar. He conseguido trabajo, incluso en plena crisis, he viajado, he perdido más de 20 kg después de haber llegado a pesar 120 kg.

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TED Talk de Martin Seligman sobre la Psicología Positiva.


Hoy os traigo una TED Talk de Martin Seligman en la que explica, de forma muy breve, ciertos conceptos de lo que él llama Psicología Positiva. La encontré gracias al blog de Dani Torregrosa, Ese punto azul pálido, extremadamente recomendable, al igual que su Twitter (Dani, mañana te paso el número de cuenta).

Este psicólogo es conocido (y estudiado en todos los manuales de Psicología modernos) por el concepto de indefensión aprendida, Sigue leyendo

Presiono palancas a cambio de comida


Este señor que se parece a Gandalf de vacaciones es Burrhus Frederic Skinner (1904-1990), posiblemente el psicólogo más importante del siglo XX. Skinner deseaba ser escritor, pero cuando se dio cuenta de su poco talento… bueno, decidió buscar algo que se le diera mejor.

A estas alturas seguro que todos habéis leído cientos de post sobre Skinner y su trabajo, así que no nos vamos a entretener mucho en el Condicionamiento Operante. Básicamente, Skinner defendía que los actos de cualquier organismo están determinados por la historia de reforzamiento del organismo.

Es decir, cuando tu perro levanta una pata le das un pedacito de comida esa acción que reforzada y es más probable que ocurra en el futuro.

Como podéis observar, no hay nada mental, ni pensamientos, ni decisiones, nada interno puede determinar la conducta según Skinner. Con el tiempo y un gran esfuerzo metodológico, sabemos que esto no es así,  sin embargo el Condicionamiento Operante da cuenta de un montón de conductas, no solo de los animales, sino de los seres humanos.

Cuando echas una moneda en una máquina y esperas que caiga la bebida como consecuencia de tus actos, al igual que cuando introduces la llave de tu coche y giras esperando que arranque, cuando envías una solicitud de ingreso en la universidad, etc; estos son ejemplos de acciones controladas por las consecuencias.

Skinner se inspiró en Darwin, llegando a plantear la conducta individual en términos de selección natural: Cuando una conducta produce un efecto positivo aumenta la probabilidad de repetirla en el futuro, cuando una conducta no produce efecto o produce un efecto negativo, su probabilidad disminuye hasta extinguirse.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Skinner desarrolló un programa de misiles guiados por palomas. Las palomas eran entrenadas para picotear una tecla que se encendía a cambio de comida. Dentro del misil ponían un panel en el que el objetivo parpadeaba intermitentemente, lo que constituía una señal para la paloma, que reajustaba continuamente la dirección del mismo. Finalmente no se llevó a cabo por dos motivos, primero porque las palomas morían sin remedio al acertar su objetivo (y siempre acertaban) y segundo porque los mandos militares lo encontraron “poco serio”.

Otro cotilleo interesante es que se extendió el rumor de que Skinner utilizaba a sus hijas para experimentar, que una de ellas se volvió loca y acabó pegándose un tiro. Pero la verdad es que solo eran injurias de aquellos a los que no les gustaba su trabajo.

Las hijas de Skinner han respondido en varias ocasiones a quienes difunden estas mentiras, aquí podéis leer a Deborah Skinner Buzan (la que se suicidó xD) un tanto enfadada por todo esto.

A pesar de todo su trabajo y la cantidad de reconocimientos que recibió por su labor de investigación, Skinner nunca abandonó su sueño de ser escritor de ciencia ficción (escribió muchos libros durante su vida, pero acerca de sus investigaciones) y en 1948 escribió Walden II, una utopía basada en la ciencia que él mismo había desarrollado. Al parecer no tuvo mucho éxito.

El trabajo de Skinner sobre Condicionamiento Operante y el desarrollo posterior de mucho investigadores ha llevado al desarrollo de muchas técnicas de modificación de conducta muy eficaces para ayudar a las personas, si alguna vez habéis visto el programa Supernanny os daréis cuenta de que utiliza una gran cantidad de técnicas de condicionamiento operante, en las que los niños acaban por entender que deben controlar su propia conducta para obtener lo que desean.

Si deseáis conocer un poco mejor qué es el Condicionamiento Operante podéis ver este video:

, pero si solo os apetece reíros un rato pasad al siguiente, en el que Sheldon aplica el condicionamiento operante a sus amigos.

España campeona, ¿por qué sentimos este orgullo?


En España, desde la llegada de la democracia, se ha identificado la enseña nacional con ideas fascistas, anticuadas, antidemocráticas, intolerantes.

Siempre que ha jugado la selección española esto se ha olvidado, pues en esos momentos la bandera no ha representado el pasado sino un sentir unísono y nacional. Pero, hasta la fecha, ese sentir ha muerto con las derrotas de la selección.

Mi pregunta es, ¿qué va a pasar ahora?

Ayer todo el país cantaba “soy español”; algo realmente inédito. En el centro de Barcelona (capital de una comunidad con aspiraciones independentistas) miles de personas alzaban la bandera de España, al igual que en Vitoria, en A Coruña.

¿Es posible que este sentir compartido de “orgullo” por lo que han hecho unos “compatriotas” sea más fuerte que nuestras diferencias?

¿Cómo es que sentimos esa victoria (conseguida por deportistas de élite que van a cobrar unas primas tremendas) nuestra, si ni tan siquiera hemos estado en el estadio?

Es, para mí, algo realmente curioso el sentir nacionalista. No entiendo por qué surge en ciertas regiones, pero entiendo menos aún como algo tan ajeno a nosotros como un partido de fútbol se convierte en una vía de unión entre personas que en el día a día se pelean entre sí. ¿Este sentir durará, o en poco tiempo volveremos a pensar en nuestro terruño como algo especial porque es donde nacimos? Igualmente extraño es el sentir patrio, el orgullo por mí país, mí bandera, como si fuesen algo único y maravilloso, cuando la realidad es que cualquiera, tras vivir un cierto tiempo aquí, puede aspirar a ser ciudadano; al igual que uno mismo puede renunciar a su ciudadanía en favor de otra. Existen más de 200 países en el mundo, todos con su bandera y su gente que siente lo mismo. No es nada especial. Y sin embargo…

Ayer pasó una cosa peligrosa, el pueblo olvidó sus diferencias. Los de izquierdas levantaban la bandera como los de derechas, los republicanos besaban el escudo real, los independentistas cantaban “soy español” … Y es peligroso porque los españoles volvieron a sentir orgullo de su procedencia, de su país, de su historia; y cuando alguien siente orgullo desea cuidar y proteger el objeto de ese orgullo. Un pueblo orgulloso es difícil de gobernar. Un pueblo unido es difícil de controlar. Cuando el pueblo es consciente de que pertenece a la tierra exige a sus gobernantes. Eso lo saben los poderosos desde la Guerra de Independencia (1808-1814).

Probablemente, tras la “resaca” de la victoria volvamos a nuestros antiguos roles, pero la semilla está plantada. Ahora, cuando veamos que alguien alza la bandera nuestro primer pensamiento no será “facha”, sino “campeones”. Tal vez, dentro de algunos años, alguien ruede un “Invictus” sobre nuestro país.

Maltrato a los mayores


Hola a todos de nuevo, muchas gracias por vuestra paciencia y mensajes de apoyo. Después de largos meses viviendo cada minuto del día para estudiar se hace difícil volver a la actividad normal. Y gracias especialmente a Hesperetusa, su reciente mensaje ha sido la motivación que necesitaba para ponerme de nuevo manos a la obra.

Hace ya mucho tiempo, concretamente el jueves 8 de abril, encontré en el periódico El País un reportaje escrito por Carmen Morán titulado ” Cuando el anciano es un engorro”. La verdad me impactó mucho y me gustaría compartir con vosotros un poco de lo que decía.

Siempre se habla del maltrato hacia la mujer, los informativos, en la mayor exaltación de lo gore y morboso dan detalles hasta de cómo fueron los golpes, sacan a las familias llorando y maldiciendo y la siempre guapa presentadora del informativo, pulcramente vestida, pone cara de circunstancia cuando habla de la mal llamada noticia. Y hacen esto incluso cuando los expertos han dicho que no es recomendable, pues puede darse un “efecto llamada”, donde otros maltratadores ven el sufrimiento que ha causado el tipo que sale en la pantalla y deciden hacer lo mismo. En otras ocasiones tratan sobre el maltrato a los hijos por parte de los padres, y parece que se vuelven un poco más comedidos, tan sólo sacan imágenes de un hospital (sea o no en el que se encuentre el menor) o a los acusados escoltados por la policía y tapándose la cara. En los últimos años incluso han comenzado a tratar el tema de los malos tratos entre los menores de los centros escolares, hasta le han dado un nombre pegadizo “bullyng”.

Sin embargo, existen otros tipos de malos tratos hacia nuestros semejantes, más silenciosos y más insidiosos. Cuando miras a un anciano con un gran círculo morado en el brazo, ¿es causado por la edad, por un mal paso, o es por que alguien le ha golpeado? Cuando ves a una vieja sentada en un banco en mitad del parque llorando, ¿llora por el recuerdo de su marido fallecido o es que su hija aparece una vez por semana en casa con insultos porque necesita dinero?

Hubo que esperar hasta el año 2006 para que se reconociese que esto es una realidad y grave problema en toda la sociedad occidental, desde entonces, y aunque no todo el mundo lo sepa, el día 15 de junio se celebra como el día mundial para la toma de conciencia contra los abusos a mayores.

Por ahora, los datos recabados por las encuestas dicen que el 3% de los ancianos sufre maltrato, sin embargo los ancianos son unos de los grupos más difíciles de encuestar, con una elevada tasa de no respuesta. Así que, realmente, no sabemos cuantos ancianos puede haber en esta situación. Un 4,6% de los cuidadores reconoce haber realizado conductas inadecuadas hacia los mayores bajo su cargo.

Se reconocen cinco tipos de maltrato hacia los ancianos: físico, psicológico, negligencia, abuso económico y abuso sexual.

El abuso económico es el más frecuente y al que menos atención se le presta y sucede cuando el agresor utiliza el dinero de la víctima sin su consentimiento, le obliga a cambiar su testamento, o el nombre de la viviendo, etc. Se da cuando el agresor depende de los ingresos del anciano, y por desgracia, el abuelo no se rebela porque sabe que si lo hiciese su agresor no tendría nada. En este tipo de abuso los agresores suelen ser o la pareja del anciano o sus hijos. Hombres y mujeres en igual proporción. La mayoría tienen más de 64 años y muchos de ellos sufren algún problema físico. Más de la mitad sufren estrés.

La negligencia y el maltrato psicológico son los siguientes en la lista. Como negligencia se entiende conductas tales como dar dosis inadecuadas de medicación, privar de las necesidades básicas (que son la alimentación, higiene, calor, ropa, asistencia sanitaria, etc.) y en los casos más extremos el total abandono. El maltrato psicológico se presenta bajo conductas de rechazo, insultos, aislamiento, gritos, humillaciones, amenazas, privación de afecto y hacer sentir miedo al anciano. Lo peor es que nuestros mayores no reconocen este tipo de maltrato por vergüenza y porque sus vidas han sido duras y están “acostumbrados a sufrir”. Otros sienten culpa pues consideran que si sus hijos los tratan así es porque ellos los educaron de este modo.

Además, el maltrato en general, y a los ancianos en particular, es un tabú.

No existe un segmento de la población más propenso que otro donde encontrar esta situación, más bien son los tipos de atención a la vejez propios de una sociedad los que determinan la posibilidad de que surja esta situación. En España, los ancianos suelen ser atendidos en casa, lo que propicia mucho que aparezca el maltrato al anciano. Por ejemplo, en el apartado de maltrato psicológico una de las amenazas más frecuentes es el ingreso forzado en una residencia. Además, el cuidado en casa complica la situación de maltrato porque cuidar de un anciano no es fácil, sobre todo si tiene graves problemas de dependencia. En esta situación las familias se encuentran entre el amor y el odio. El familiar que se ha encargado de su cuidado siente amor hacia el anciano, pero a la vez siente todo lo que ha perdido por su culpa: trabajo, libertad, amigos, etc. Cuando el anciano muere la sensación de culpa de la familia es grande, reconocen cómo a sido su conducta hacia su padre, madre, abuelos, tíos, etc. También ocurre que el cuidar de un anciano se ve en principio como una situación de urgencia, sin embargo se va a largando durante años y no se ve la salida. Y empeora la situación todavía más el que la relación afectiva se va perdiendo según la capacidad del anciano para relacionarse merma. Finalmente la situación se hace insoportable y el cuidador/maltratador tan sólo ve una salida: el fallecimiento del anciano. Cuando este momento llega el maltratador siente pena y alivio, y una intensa sensación de culpa por sus actos que se agrava por el hecho de sentir alivio.

Y cada vez se da este problema con mayor frecuencia porque se vive más, pero no siempre en las mejores condiciones.

Los ancianos son víctimas que no se rebelan, que van a menos, sufren un maltrato continuado e indetectable, se convierten en personas atemorizadas en casa, sin contacto social ni comunicación con el exterior. Nadie los ve.

Los animales también crean cultura


Este señor es Jordi Sabater Pi (1922-2009), tal vez lo conozcáis por ser quien trajo al zoo de Barcelona a Copito de Nieve, pero fue pionero en el campo de la etología y un gran experto a nivel mundial. Fue el descubridor de varios comportamiento culturales en distintas especies.

Y es que, hay quienes defienden que el ser humano es distinto y especial entre los animales por, entre otras cosas, su capacidad de hablar y de tener conciencia de sí mismo.

Sin embargo, los chimpancés son capaces aprender nuestro lenguaje (aunque, obviamente, no pueden reproducir sus sonidos). En cautividad se les ha llegado a enseñar hasta quinientas palabras distintas que utilizan para hablar, sin voz, con nosotros.

Además, el chimpancé se reconoce en el espejo, diferenciando claramente entre él y los demás. Tanto es así, que los chimpancés son concientes de la muerte, y cuando alguno de ellos muere, los demás se ponen muy tristes por un tiempo. Aun más, cuando una madre pierde a su hijo, entra en un estado de depresión que puede durar meses.

Todo esto demuestra que son animales con conciencia de sí mismos, los demás y el paso del tiempo; requisitos indispensables para comenzar a crear conocimientos y transmitirlos culturalmente. Y esto es justamente lo que hacen los chimpancés.

En África, cuando llega la estación seca y no tienen agua para beber, nunca beben de los charcos de agua estancada para evitar las enfermedades infecciosas. Lo que hacen es excavar pozos hasta encontrar agua limpia. Y lo más sorprendente de todo, este conocimiento lo transmiten culturalmente a los miembros jóvenes de su familia. ¿Cómo? Sencillo, los otros chimpancés observan cómo llevan a cabo el proceso los miembros más veteranos y así lo aprenden, con lo que pasa a formar parte de su acerbo cultural.

Igual de sorprendente que esto, es la capacidad de estos mismo animales de fabricar herramientas simples, como palos de cierto tamaño para obtener termitas. El hecho de aprender a fabricar herramientas simples a partir de objetos naturales es una conducta cultural.

Los seres humanos compartimos con las plantas y los animales gran parte de nuestro ADN y no podemos negar que debemos replantearnos nuestra relación con el planeta y los animales, que hoy se basa en la superioridad religiosa, y convertirla en una relación igualitaria. En palabras de Jordi Sabater Pi:

Las generaciones futuras nos juzgarán la misma manera que nosotros juzgamos a los esclavistas de hace cien años […] Yo creo que la humanidad se encamina hacia la abolición del maltrato de los animales, pero cuando se legisle ya no quedarán animales en la naturaleza.

El suicidio se puede evitar


Hace unos días hablábamos de Darwin y la lucha por la supervivencia. Hoy vamos a hablar de algo que podríamos considerar todo lo contrario: el suicidio.

Primero, tenemos que entender que por suicidio hablamos de una muerte autoinfligida de forma deliberada y conciente. Es cierto que en el resto del reino animal existen muertes autoinfligidas, como en el caso de los famosos lemmings; pero nunca conlleva el compomente reflexivo o conciente del suicidio humano.

En el mundo se produce un millón de suicidios al año. Por cada mujer que se suicida lo hacen cuatro hombres, sin embargo, por cada hombre que se suicida lo intentan cuatro mujeres. Éstas cifras se invierten en países asiáticos y, en líneas generales, por cada suicidio consumado existen 20 intentos. Al contrario de lo que las teleseries nos hacen creer, el suicidio no es un fenómeno adolescente, su mayor incidencia se da entre los mayores de 65 años.

Y por desgracia, desde el siglo XIX que empiezan a tomarse mediciones, la tasa de suicidio es tremendamente constante.

Lo segundo que hay que tener en cuenta al hablar del suicidio es que se trata de una enfermedad; y por lo tanto se puede prevenir y curar. El suicidio se puede evitar.

El suicidio se considera un trastorno psiquiátrico y existen tres causas que se encuentran de forma reiterativa en estos enfermos: algún dolor físico crónico, un momento de crisis vital o aislamiento social.  Por supuesto, también influye la genética, al rededor del 40% de los suicidas tienen algún problema con los genes que codifican el neurotransmisor serotonina.

Es importante saber que nadie se suicida en un día, sino que existe un proceso de aprendizaje. Este puede ser únicamente mental, pensando acerca del suicidio y la mejor manera de llevarlo a cabo; o puede llevar a que el enfermo haga cosas que no lo matarán, pero que le irán enseñando acerca del dolor y de las posibles complicaciones que le pueden surgir. Normalmente, quien se suicida lleva meses, incluso años, dándole vueltas a la posibilidad del suicidio.

Por último, hay que entender que acerca del suicidio existe un gran tabú. Se piensa que hablar de suicidio induce a la gente a suicidarse. Esto es totalmente falso. Eliminar este tabú es una de las mejores formas de prevención; es decir, si en algún momento se tienen ideas suicidas no es algo que se deba esconder y por lo que sentirse culpable, más bien todo lo contrario, debemos reconocer que hemos tenido estos pensamientos y buscar ayuda profesional.

Podéis encontrar toda esta información en el blog de Redes para la ciencia