Darwin y la Psicología.


Desde principios del siglo XVIII, existe esa lucha entre Biología y religión por adjudicarse el derecho a hablar del origen del hombre.  En esta época encontramos a Carl von Linneo (1707-1778), creador de la Sistemática actual, que dedicó su vida a clasificar el mundo vivo y así poder defender la idea de que todas las especies surgieron en un único acto creador en aspecto y número similar al que encontramos hoy. Esta planteamiento se conoce como Fijismo.

Por entonces, los fósiles eran considerados meras curiosidades geológicas, pero el descubrimiento de su verdadero origen puso de manifiesto la antigüedad de la Tierra, lo que trastocaba las ideas fijistas. Así surge una nueva teoría para dar cuenta de la “creación”: el Catastrofismo, esta teoría defendía que la Tierra había estado expuesta a grandes cataclismos que habían extinguido la vida, por lo que Dios había tenido que volver a crear nuevas especies.

En los primeros años del siglo XIX, nos encontramos con Jean-Baptiste Antoine de Monet, Caballero de Lamarck (1744-1829), un nombre muy largo para un hombre que fue el primero en dar una visión naturalista de la evolución, aunque desde la perspectiva romántica de la época.  Lamarck propuso que las especies cambian para adaptarse a sus necesidades mediante la ley del “uso y desuso”, y que cada organismo representaría una línea evolutiva con origen en la generación espontánea y que busca la autoperfección.

Como veis, en la época en la que Darwin inicia su viaje a bordo del Beagle la idea de la evolución era prácticamente aceptada por los naturalistas de la época. Este viaje tenía como objetivo crear cartas de navegación de Sudamérica y explorar las islas del Pacífico y Australia. Pero el capitán Robert FitzRoy (1805-1865) albergaba la secreta esperanza de encontrar evidencias de la verdad del Génesis, y por eso solicitó la presencia a bordo de un naturalista, que, casualidades del destino, resultó ser Darwin. Aunque la teoría de la evolución por selección natural no vería la luz hasta muchos años después de su vuelta a casa.

La gran aportación de Darwin fue, además de la gran cantidad de muestras, datos, animales y fósiles que trajo consigo a Inglaterra, la idea de la selección natural. El razonamiento que  Darwin plantea en “El origen de las especies” (1859) es sencillo: 1) el crecimiento de las poblaciones tiene como límite la cantidad de recursos disponibles; 2) la limitación de los recursos hace que los individuos tengan que luchar por ellos, por lo que los individuos que porten rasgos que les permitan mejor acceso a los recursos tendrán más posibilidades de sobrevivir y reproducirse; 3) los descendientes tienden a heredar los caracteres de los progenitores y a transmitirlos; 4) tras muchas generaciones el proceso que favorece unos rasgos y elimina otros de la población hace que ésta se transforme paulatinamente.

Pero Darwin no se quedó ahí, y mientras sus coetáneos buscan más pruebas acerca de la evolución por selección natural, él se lanzó a buscar los orígenes del hombre. En 1871 publicó el ” Origen del hombre y la selección en relación al sexo”, en el que compara las capacidades mentales del hombre y otros animales y concluye que las diferencias encontradas son sólo de grado, y no de clase. Al año siguiente, en 1872, Darwin publica un nuevo libro titulado “La expresión de las emociones en el hombre y los animales”, el primer libro en el que el comportamiento es considerado como una característica biológica más, susceptible de ser afectado por la selección natural. Además, este libro también es el primero en hablar de lo que hoy se conoce como lenguaje no verbal, pues examina las expresiones faciales emocionales involuntarias, y su universalidad, es decir, cómo las emociones se reflejan en el rostro por igual en todas las personas y culturas.  Pero es que no se acaba aquí, en 1877, Darwin publica un artículo llamado “Bosquejo biográfico de un bebé”, un diario de observación en el que analiza el desarrollo de uno de sus hijos desde que nace.

La vida y el trabajo de Darwin han marcado la historia de occidente, de la Ciencia, y de la Psicología, y nos ha dejado un buen ejemplo a seguir.

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